Violencia obstétrica: cuando las cicatrices son invisibles.
La violencia obstétrica son todas las acciones y conductas que deshumanizan y minimizan a las mujeres durante todo su proceso de embarazo, parto y la etapa posterior y son cometidas por el sistema de salud tanto público como privado. Este tipo de violencia se manifiesta a través de malos tratos, humillaciones, no proporcionando información sobre los tratamientos y tiene como consecuencia la pérdida de libertad, autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad. Muchas de estas experiencias pueden resultar traumáticas y van más allá de las mujeres embarazas, ya que los malos tratos también pueden ser dirigidos a sus familiares
(Médicos del Mundo)
La experiencia del embarazo, parto y posparto se enmarca dentro de los acontecimientos más importantes para la mujer y la familia. Se trata de una experiencia que integra tanto los aspectos emocionales como los físicos. De hecho, las mujeres suelen relatar la experiencia de parto una y otra vez, como una forma de ayuda a la elaboración de su historia. Se trata de un evento vital tan importante que queda inscrito en la memoria de por vida. Desde el punto de vista de la psicología perinatal, la falta de atención a los aspectos psicológicos que acontecen puede ser una manifestación de violencia tanto para la mujer en el trabajo de parto como para sus acompañantes.
¿CÓMO SE MANIFIESTA LA VIOLENCIA OBSTÉTRICA SOBRE LOS ASPECTOS EMOCIONALES?
- Impedir a las mujeres expresarse durante todo el proceso, negando sus emociones.
- Falta de información durante el proceso, tanto en procedimientos rutinarios como en posibles complicaciones.
- Trato deshumanizado e irrespetuoso, tanto a la mujer en el parto, como a los acompañantes.
- Comentarios que ridiculizan o minimizan la experiencia de dolor.
- Ignorar los deseos y opiniones de las mujeres y sus familiares, tanto en el embarazo, parto y posparto.
Testimonios de mujeres reales . Imagen: Silvia Orenes
Cuando no se respetan las necesidades emocionales de la familia en un momento vital de máxima vulnerabilidad como es el embarazo, parto y posparto, es posible que aparezcan secuelas traumáticas que afecten al vínculo posterior con el bebé y a la salud mental de la madre o sus familiares. Este proceso puede ser un evento muy estresante y puede llegar a desencadenar trastornos como la depresión posparto y el estrés postraumático (TEPT), conllevando un enorme sufrimiento psíquico que afecta a la relación de la madre con su bebé, su pareja, su familia y los/as profesionales de la salud.
Por ello, creemos que es importante tener en cuenta determinadas recomendaciones que se incluyen en la Guía de práctica clínica sobre atención al parto normal del Ministerio de Sanidad y Política social:
- Un parto respetado es un parto en el que se cumplen ciertos requisitos en pro de respetar los procesos y ritmos fisiológicos de cada mujer y su bebé.
- En un parto respetado, la mujer tiene libertad de movimiento y de adoptar la postura en la que se sienta más cómoda durante todo el proceso.
- Asimismo, en un parto respetado, la mujer está acompañada de quien ella desea. El/los acompañante/s durante el parto habrá/n sido elegido/s por la mujer, siendo personas que ella considera que le van a aportar apoyo emocional, contención y seguridad durante el proceso.
- Además, en un parto respetado se respetará el ritmo natural de la mujer en todo momento. Nunca se tratará de acelerar o retardar el proceso.
- Del mismo modo, el lugar en el que se va a dar a luz debe ser un lugar confortable, íntimo, que inspire seguridad a la mujer.
- Por otra parte, los profesionales implicados en el proceso de parto intervendrán sólo cuando sea necesario y siempre informando a la madre de lo que se va a realizar, solicitando su consentimiento y ofreciendo todas las alternativas posibles. Asimismo, siempre respetará las decisiones tomadas por la parturienta.
- Un parto por cesárea, con epidural o con uso de fórceps puede ser un parto respetado, siempre y cuando la madre esté informada y libre para tomar decisiones y las intervenciones sean estrictamente necesarias.
- Todas las mujeres tienen derecho a tener un parto respetado. Estar informada y rodearse de los profesionales adecuados es esencial para conseguirlo.
Consideramos que es importante que la mujer y su familia estén informados de los cuidados que deben recibir a lo largo de todo el proceso y que se tenga en cuenta su bienestar emocional, por lo que recomendamos la búsqueda activa de información y preguntar a los profesionales de referencia.
Igualmente, una correcta formación por parte del equipo sanitario sobre cómo atender los aspectos emocionales que faciliten el bienestar de la mujer en un momento tan trascendental en su vida, la de su bebé y en la construcción de la familia, se hace necesario. Los/as profesionales de la salud deben contribuir a la disminución y detección precoz de posibles patologías asociadas al embarazo, parto y posparto, considerando nuevas prácticas en obstetricia y buscando una mayor humanización del proceso. Desde la asociación, trabajamos colaborando con estos/a para ofrecerles herramientas en habilidades de comunicación y espacios de reflexión que les ayuden en su importante labor, así como acompañándoles en sus propios procesos emocionales tras la atención de partos traumáticos.
Un parto respetado es aquel donde se respetan los deseos y necesidad de la madre y el bebé, con total respeto a la fisiología de la mujer, donde se permita libre movimiento, respeto por los tiempos, calidez en el trato, que haya un espacio de calma, que se cuiden las necesidades del bebé y se le ofrezca una llegada amorosa, piel con piel, que se establezca la lactancia de forma espontánea y que haya un espacio para la pareja. Que el profesional tenga el papel de acompañar y de permitir que todo suceda de forma fisiológica. Laia Belles (psicóloga, socia de la AEPP).
INFORMACIÓN DE INTERÉS
Plan de parto y nacimiento. Ministerio de Sanidad, Política social e Igualdad. http://www.msssi.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/pdf/equidad/planPartoNacimiento.pdf
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Ayers, S., & Pickering, A. D. (2001). Do women get postraumatic stress disorder as a result of childbirth? A prospective study of incidence. Birth, 28(2), 111-118.
Beck, C. T., & Gable, R. K. (2012). A mixed methods study of secondary traumatic stress in labor and delivery nurses. Journal of Obstetric, Gynecologic, & Neonatal Nursing, 41(6), 747-760.
Beck, C. T., Gable, R. K., Sakala, C., & Declercq, E. R. (2011). Posttraumatic stress disorder in new mothers: Results from a two‐stage US National Survey. Birth, 38(3), 216-227.
Goldbort, J. G. (2009). Women’s lived experience of their unexpected birthing process. MCN: The American Journal of Maternal/Child Nursing, 34(1), 57-62.
Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal. Ministerio de Sanidad y Política Social e Igualdad, 2010. http://www.msssi.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/pdf/equidad/guiaPracClinPartoCompleta.pdf
James, S. (2015). Women’s experiences of symptoms of posttraumatic stress disorder (PTSD) after traumatic childbirth: a review and critical appraisal. Archives of women’s mental health, 18(6), 761-771.
Reed, R., Sharman, R., & Inglis, C. (2017). Women’s descriptions of childbirth trauma relating to care provider actions and interactions. BMC Pregnancy and Childbirth, 17(1), 21.
Schroll, A. M., Kjærgaard, H., & Midtgaard, J. (2013). Encountering abuse in health care; lifetime experiences in postnatal women-a qualitative study. BMC pregnancy and childbirth, 13(1), 74.
Equipo Blog (Silvia de la Rosa, Silvia Orenes, Raquel Huéscar)