Entrevista a Patricia Catalá sobre el rigor en la divulgación en salud mental perinatal. Reflexiona sobre cómo la evidencia científica orienta, pero no dicta, y sobre la importancia de comunicar con matices para evitar la culpa y la simplificación de las experiencias maternas.

En los últimos años, la salud mental perinatal ha ido ocupando un espacio cada vez más visible en la conversación pública. Conceptos como depresión posparto, duelo perinatal, apego o regulación emocional temprana forman parte de artículos, publicaciones y espacios formativos dirigidos tanto a profesionales como a la población general.

Esta mayor presencia supone un avance en términos de sensibilización, pero también plantea una cuestión fundamental: ¿cómo garantizar el rigor cuando divulgamos sobre temas tan sensibles? La evidencia científica constituye la base de una comunicación responsable. Sin embargo, comprender qué es realmente la evidencia y cuáles son sus límites resulta esencial para no convertir datos estadísticos en normas universales.

Patricia Catalá es profesora titular de la Universidad Rey Juan Carlos e investigadora principal del Grupo de Investigación Md.madre de la Universidad Rey Juan Carlos. Con más de diez años de experiencia en investigación centrada en salud mental perinatal, nos invita a reflexionar sobre la importancia de divulgar con matices y evitar que la ciencia se transforme en un instrumento de culpa.

La evidencia científica: datos que orientan, no dictan

Según la Dra. Catalá, la evidencia científica se construye a partir de resultados estadísticos, tamaños del efecto y probabilidades. “Estos datos permiten identificar tendencias en grupos específicos y bajo ciertas condiciones. Sin embargo, en la práctica clínica trabajamos con personas concretas, con historias únicas que no pueden reducirse a una media estadística¨.

Por eso, compartir este conocimiento y transmitirlo a profesionales y a la sociedad es fundamental para aplicar la ciencia de manera consciente y cercana. En este sentido, la ciencia nos ofrece marcos probabilísticos que ayudan a orientar la toma de decisiones, pero no permiten establecer certezas sobre lo que ocurrirá en cada caso individual. Una probabilidad elevada no equivale a una predicción segura, y la presencia de un factor de riesgo no determina necesariamente un desenlace¨, incide Catalá.

Con frecuencia vemos en redes sociales (y a veces incluso en espacios divulgativos más especializados) que los datos se presentan como si fueran reglas universales: ‘las madres deberían…’ o ‘esto funciona’. “Ese tipo de mensajes puede generar en muchas mujeres sentimientos de culpa o de insuficiencia, cuando en realidad la investigación lo que muestra son tendencias generales, no normas aplicables a todas las situaciones”, explica Patricia.

El riesgo de los mensajes categóricos

“Uno de los principales riesgos en la divulgación científica es simplificar en exceso una realidad que, por definición, es compleja, señala Catalá. Cuando los resultados de la investigación se presentan en términos absolutos o normativos, se corre el riesgo de trasladar mensajes que no reflejan adecuadamente la diversidad de experiencias.

En el ámbito perinatal, este tipo de simplificaciones puede generar ansiedad o sentimientos de culpa innecesarios. Un ejemplo frecuente aparece en torno a la lactancia materna. Gran parte de la información que circula enfatiza su importancia para la construcción del apego, dejando a menudo en segundo plano otros factores igualmente relevantes.

“En una revisión sistemática que realizamos observamos que el apego no depende exclusivamente del tipo de alimentación (ya sea lactancia materna o biberón), sino de lo que sucede en ese momento de interacción: la mirada, el contacto, la disponibilidad emocional y el estado afectivo de la madre. En otras palabras, es la calidad de la interacción la que resulta verdaderamente relevante¨, incide Patricia Catalá.

Cuando se normativizan las experiencias maternas a partir de datos generales, se corre el riesgo de reforzar ideales rígidos que no tienen en cuenta la diversidad de trayectorias personales, contextos familiares y circunstancias sociales.

Interpretar la evidencia: una competencia profesional

Divulgar con rigor no consiste únicamente en citar artículos científicos. Implica comprender cómo se han obtenido esos resultados: el diseño del estudio, el tamaño de la muestra, las variables controladas o la magnitud real de los efectos observados. Un resultado estadísticamente significativo no siempre tiene una relevancia clínica significativa.

Por eso, la lectura crítica de la investigación resulta fundamental para poder trasladar la evidencia de forma responsable y contextualizada.

“No basta con afirmar que ‘la lactancia materna exclusiva favorece el apego’. Es importante explicar en qué contextos se ha observado, qué factores intervienen y, sobre todo, recordar que no todas las experiencias individuales se ajustan a esa media. La ciencia nos orienta, pero no dicta cómo debe ser cada historia”, señala Patricia.

Comunicación responsable: ética y práctica

La divulgación científica en el ámbito perinatal nunca es completamente neutral. La forma en que se presentan los datos, las palabras que se utilizan o los ejemplos que se escogen pueden influir directamente en cómo las madres y los padres interpretan su propia experiencia.

Para Patricia, el objetivo no es limitar la información ni suavizarla, sino transmitirla con responsabilidad.

“El rigor y la prudencia no limitan la divulgación; al contrario, la fortalecen. Cuando comunicamos con matices, estamos ofreciendo información útil sin convertirla en una norma que juzgue las experiencias de las familias. Cada historia materna es distinta y merece ser comprendida en su propio contexto”.

Conclusión

En el ámbito de la salud mental perinatal, divulgar con matices es también una forma de cuidado. La evidencia científica aporta orientación y conocimiento, pero la práctica clínica requiere escucha, contexto y comprensión de las singularidades de cada historia.

Una divulgación responsable puede contribuir a generar confianza, curiosidad y autonomía en las familias, evitando que la ciencia se convierta en un marco de juicio sobre la maternidad.

Como recuerda Patricia Catalá: “Los datos están para ayudarnos a comprender mejor los procesos, no para evaluar a las personas. La verdadera función de la divulgación es ofrecer conocimiento que acompañe, no que genere culpa”.


Autora: María P. Huertas- Vieco

Mi nombre es María Huertas, soy psicóloga sanitaria, terapeuta familiar y codirectora de Espacio Psinergia.

Tras una carrera dedicada al acompañamiento a familias y niños, mi primera maternidad trajo consigo grandes transformaciones internas y una extraordinaria pasión por la psicología perinatal. Desde entonces fui, progresivamente, especializándome en este área y a día de hoy acompaño maternidades en el ámbito privado.

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